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domingo, enero 22, 2012

Pecados y Caprichos


Pecado. Dejar de fumar no ha sido tan sencillo como lo pensaba. “Deja de correr”, dile a un maratonista. Lo hace si su rodilla está sumamente lastimada y su vida depende de ello. Correr no es malo. Fumar, ahora dice todo mundo, que sí. Al gobierno le “sale” muy caro el pueblo que fuma. Pero la nicotina ha tranquilizado por muchos años mi ansiedad. ¿Que antes de fumar no la necesitaba? Cierto. Pero el cuerpo cambia, la mente igual. No es una situación de “costumbre” el fumar, casi puedo asegurar que mi cuerpo lo necesita.

Por fortuna tengo un vicio que no me hace daño (y tampoco me ayuda, dirán): el cine. Comenzó cuando yo tenía alrededor de 8 años. Mi padre nos acostumbró, a mi hermano y a mí, a ver películas los sábados y domingos por la tarde. Una de las películas que más recuerdo fue 2001: Odisea en el espacio. ¿Qué padre, en su sano juicio, deja a sus niños ver esa película? Jamás entendí de qué trataba, pero lo más interesante era el por qué le gustaba tanto a mi padre. Cuando se lo cuestionaba, su respuesta era un análisis que entendía poco menos que a la película, y sus expresiones de admiración por el trabajo de Stanley Kubrick, todavía me resultaban más aterradoras que verlo hacer figuras de yoga, con las cuales, su cuerpo parecía deformarse. Ahora, después de mucho tiempo, entiendo por qué le gustaba tanto y por qué la veía cada que podía. Debo agradecer a él ese primer contacto con el tío Stanley, pero no es 2001: Odisea en el espacio, la película que me causó una "primera impresión". Lo es otra, una sobre marcianos y una cueva y unos niños y… no recuerdo su nombre. Por mucho tiempo la tuvimos en casa, estaba dentro su estuche muy bien guardada en formato Beta. ¡Ah, qué lindos tiempos!, recuerdo que teníamos un aparato que regresaba la cinta de las películas. Aquello era muy emocionante porque eran minutos de espera  para que la película estuviera de nuevo en el inicio... En fin.   
No soy cinéfilo y no soy adicto al cine, sólo me gusta mucho. Dice Tarantino que hay dos tipos de cinéfilos: aquél al que le gustan las películas que le gustan, y aquél al que le gusta el cine. Yo soy del primer tipo: me gusta el “cine” que me gusta y, dentro de lo que me llamó mucho la atención en el 2011, fueron las películas que se presentaron en el Festival de Cannes, pero sólo he podido ver tres: 

Desde que su mujer murió quemada en un accidente de coche, el Dr. Robert Ledgard (Antonio Banderas), eminente cirujano plástico, se interesa por la creación de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su laboratorio, aprovechando los avances de la terapia celular. Para ello no dudará en traspasar una puerta hasta ahora terminantemente vedada: la transgénesis con seres humanos. Pero ese no será el único crimen que cometerá...

El trailer o avance cinematográfico busca sólo una cosa (perdón por el lugar común): el amor a primera vista con el espectador. A este amor se le conoce también como “llamar la atención del espectador” o “atraer al espectador”. He creado una regla[i] para no caer ante los coqueteos de un avance cinematográfico: “Si el trailer es lo suficientemente atractivo, la película puede no ser muy buena; pero si el trailer es lo suficientemente no atractivo, la película puede ser bastante buena” Por atractivo pienso en explosivo, conmovedor; por no atractivo pienso en cortes sin sentido. La mayoría de las veces la frase “es demasiado bueno para ser verdad” -que suena prejuicioso, lo sé-, funciona. El trailer es algo que deberíamos omitir.

 

El avance oficial de La Piel Que Habito dura 2:12 mins. A cada tanto se muestra un “texto en pantalla negra” describiendo la fortuna de los personajes. Este avance no fue del todo bien recibido por el público en general. Hubo un avance de 1:03 mins. que me encantó, pues daba referencias de diversos estilos, un ritmo y personajes que tenían todo para desarrollar un buen thriller psicológico. Pero fui engañada, o me engañé solita. Pensé en la frase “Una película de Pedro Almodóvar” y dije “me gustará” porque Almodóvar es Almodóvar. ¿Qué clase de estupidez es esa de mi parte? Claro que me gustó, más hay un enorme PERO y es (otra frase trillada) que “en gustos se rompen géneros”, por ello me he quedado con esa sensación maldita de que algo faltó. La introducción es muy buena, deja claro el ritmo de la película y hay secuencias que me parecen geniales. Sobre qué faltó, pienso que, a la historia, no podía faltarle nada. Es una buena historia, es una historia que me invita a leer un libro. El libro Tarántula, la novela en la cual está inspirada esta película. Por lo que sé, la novela es más "retorcida" (no por "compleja", si no por retorcida).
La película tiene elementos de fotografía y música que le dieron mucho poder, aun con esto, la historia no me iba sorprendiendo, no me decía gran cosa más allá de lo que ya sabía o podía ir imaginando. Me dejó embelesada con los coqueteos al ojo que daba la decoración; me encantaron los detalles y prevaleció el estilo ya característico de Almodóvar con su pasión por los colores en contraste, el baile, las canciones... ¿y la cuestión erótica? Parecía que pudo haber sido más explícito e incluso allí se quedó corto. A mi gusto, eran muchos elementos con los que sentí que necesitaba más, lo que me ocasionó frustración.

¿Es, acaso, que sólo se cuenta una historia y no se busca hacer un análisis en algún tema en específico? Pero los temas estaban ahí para ser explotados; la psicología de los personajes pudo haber sido mejor trabajada para que llegara a ser un thirller psicológico; pensé que la película se salvaría con la justificación del Síndrome de Estocolmo. Terminó como (no habrá spoiler) una novela, no literaria, aclaro. Hubo un momento en que pensé en mi querido Tarantino (por la escena de la motocicleta en carretera), o en Hitchcock. También tuve sueños húmedos, en instantes, con David Lynch, pensando en que éste pudo haber dirigido la película y habría sido muy enferma y muy muy buena.

He escuchado y leído críticas en donde todos están de acuerdo en que Almodóvar ha manejado y mezclado estilos y elementos a la perfección como el horror y la perversión, pero insisto, me quedé con ganas de más. Es decir, ¿dónde está la perversión?, ¿dónde está el horror? No me la creo en los personajes. Spoiler: Hay una parte en la que creo en el horror que puede sentir el personaje y aparece muy poco. Hablo de la hija del Doctor Robert, cuando ella está bajo el árbol. Por otro lado, pienso que la mayoría de los hombres puede sentir “horror” al imaginarse en la posición de un personaje central en la trama. Pero no soy hombre, por lo tanto, no me parece horror, me parece más que merecido lo que le sucede al personaje. ¿Que el Doctor Robert estaba trastornado y lo llevó al límite? Sí y eso lo entiendo, pero no me lo creo.

Hubo momentos, dentro de la sala de cine, en los que la gente estaba, en serio, horrorizada, y yo no sentía nada. No necesito que sea gráfico. Creo que el problema se centra en que tengo un grado de perversidad algo elevado y necesito más, mucho más para sentir horror y perversión. ¿Habrá sido que las actuaciones no me convencieron tampoco? Qué puedo decir, Antonio Banderas parecía sólo un modelo porque su vestuario es muy afortunado, pero ese vestuario opacó la esencia del personaje, cuando debió enfatizar su psyche. Para mí, en esta ocasión, hubo mucho enfoque en lo estético y hubo muchas referencias, mas no está en tela de juicio el gran estilo de Pedro Almodóvar.

Capricho. El asiento tiene pegamento
 

Con The Tree of Life llegué a la función de la 1:40 p.m., por ser la primera función y día 12 de diciembre, fue muy normal ver que sólo fuimos tres personas dentro de la sala. Los otros dos eran un padre y su hijo. Para las 2:30 p.m. había quedado sola. No sé cómo se habrá comportado la audiencia en las demás funciones. Pero tuvo corta vida en catálogo, creo que sólo fue una semana en cartelera. Quiero pensar que la audiencia inclinada por el "no me gusta" es sólo porque no estaban preparados para una película como ésta. ¿Y cómo nos preparamos para una película así? Viendo más películas. Creo que el público está acostumbrado a que le cuenten historias de todo tipo y con narrativas poco usuales. Pero aun no está acostumbrado a un estilo de dirección experimental.
Cuenta la historia que así sucedió con 2001: A Space Odissey. Según los hechos, las salas se quedaban solas y gran parte del público no entendía exactamente qué sucedía con la historia; los críticos fueron duros, y el espectador la odio o la amó, no hubo partes neutrales. Pero ha sido el paso del tiempo, como siempre, la mejor cura para dicha película, dándole el lugar que merecía y que ha merecido. Siempre me pregunté qué habrá sentido el espectador de 2001: A Space Odyssey al estar allí sentado viendo esa película por primera vez. Ahora, The Tree of Life (además de hacerme sentir muy "pequeña" en este mundo), me ha acercado a una experiencia similar.

La sinopsis dice lo siguiente: 
The story centers around a family with three boys in the 1950s. The eldest son witnesses the loss of innocence” - “La película está ambientada en los años 50 y narra la historia de una familia estadounidense, centrándose en la evolución de su hijo mayor

 

Cuando miré el trailer sólo pude ver que el ritmo parecía bueno, algo lento; la música muy interesante; las actuaciones de Brad Pitt, Sean Penn y Jessica Chastain y los niños, son muy buenas; hay escenas cotidianas que juegan con la memoria; la dirección me pareció muy acertada; la fotografía de Emmanuel Lubezki excelente. Dicho todo esto, sólo hablamos de primeras impresiones. Para esta película, lo mejor que pude hacer fue entrar a ciegas y dejarme llevar por la historia que, posiblemente, me sorprendería. Y así fue, si hay que decirlo de una forma, The Tree of Life es un poema a la vida (o sobre la vida). 
Cierto es que puede demandar paciencia y tolerancia por parte del público que está acostumbrado a lo “mainstream”, es decir, películas comerciales, hollywoodenses. Sin embargo, NO requiere un espectador conocedor, no está dirigida sólo a cinéfilos. Por el contrario, está pensada para llegar a todo público a través de las imágenes, de la música. El espectador entra vacío (ciego) y sale lleno (iluminado). Este es un ejercicio en el que Terrence Malick intenta comunicarse con nosotros, de llegarnos hasta el último poro, pero no busca ser, ni es conmovedor. A pesar de tanta belleza, sigue retando al espectador con su estilo. Tiene puntos de vista tan afortunados de edificios que, aun en movimientos constantes, nos hace sentir que estamos ahí, de pie, observando cómo rueda el mundo, mientras una presencia que eriza la piel, te hace recordar cómo rodó el mundo atrás tiempo.

Hay tres movimientos en la vida que son muy bien representados a lo largo de toda la película, por lo que sobra decir que es un trabajo que de ser abordado en otra etapa (o en otro movimiento), podremos recibirle, si bien ya no a ciegas, sí dándole otra lectura, sin perder de vista el planteamiento principal de que “hay dos caminos en esta vida: el camino de la naturaleza, o el de la gracia”. La guía al mundo por medio del padre o por medio de la madre. Es una película que (sin ser spoiler) dice: “algún día caeremos y lloraremos… y lo entenderemos todo”, sentenciándola a prolongarse hasta el final de nuestros días o hasta el final o la infinitud del mundo. Es un trabajo transparente, que no busca pretensiones en estilo, o referencias a nada, es una sinfonía; ustedes eligen cuál y cómo la viven.

No puedo decir más, análisis sobre esta película se harán muchos. Dejo como recomendación el que si deciden verla, lo hagan de principio a fin. Ya no está en salas comerciales, por lo tanto, ya no existe (y no debería existir) la posibilidad de abandonar la sala. Piénsenlo así: si la llevan a casa, será porque, a pesar de todo pronóstico, despertó cierto interés en sus mentes, por lo tanto, tendrán que verla completa y sin interrupciones. Es molesto cuando la gente se sale de la sala porque simplemente la película no es lo que esperaba. Si compras un libro y no te gusta, no lo tiras a la basura, quizá lo regales… regala ese tiempo a la película que hayas decidido ver, aunque no sea de tu agrado inmediato.

Sí, la película sí es muy buena.

Siguiente película: Sleeping Beauty (2011) Julia Leigh



[i] Ésta puede funcionar sólo para mí.

sábado, octubre 16, 2010

Títulos de cajón (lleno de lencería)

"Debo dejar de ser masoquista", es un pensamiento que tengo casi todos los días.
Ejemplos:
1. Leer en vez de escribir
2. Ver películas en vez de intentar hacerlas
3. Coger en vez de buscar a alguien que me deje tomarle fotos mientras está cogiendo con otro alguien
4. Dormir temprano los viernes para amanecer fresca el sábado por la mañana que debo levantarme a las seis y treinta de la madrugada para estar en cierto lugar.

Soy masoquista, me gusta sufrir buscando cosas que no debería.
Así pues, con los primeros minutos del nuevo día, se me ha ocurrido ponerme a teclear lo que pensé desde las seis de la tarde del día anterior. Muchas cosas se interponen entre mis instintos y yo: una película, búsquedas de fotografías, lecturas de reseñas, críticas de películas, búsqueda de gadgets, etc. Todo relativamente inútil, lo único bueno de esta noche ha sido reencontrarme con una entrevista hecha en el año 1966 a Stanley Kubrick.
La idea principal de este artículo inició hace un par de días cuando una amiga que estudia artes plásticas en la cd. de Guanajuato, compartió conmigo un cortometraje realizado por la escritora Sarah Kane titulado Skin. Veámoslo:


El cortometraje me trajo dos pensamientos muy fuertes: 1) Metiendo mis narices en lo que no me importa, específicamente lo que sucede en lo nacional, busqué hace unos meses varias corrientes políticas y terminé encontrando un documental sobre estos skinheads el cual buscaré y compartiré con ustedes más delante y; 2) la palabra Sadomasoquismo o BDSM. La parte de DS o disciplina y sumisión queda bastante claro en el cortometraje.

El sadomasoquismo es algo bastante mal digerido (y entendido) por la sociedad, si se le pregunta a alguien qué piensas sobre los sadomasoquistas, te responderán siempre que "esos weyes están enfermos" y esto es gracias a que sus conclusiones son en función de "sadomasoquismo + sexo", pero bueno... no sólo se trata de eso, dejemos a los psicólogos y psiquiatras responder o explicar esta parte.

En cuanto a lo que yo puedo decir sobre estas escenas del cortometraje es que no me molestaron nada las imágenes, pero no estoy segura que sea algo intolerable ante todo público, por lo tanto, no creo que grados más elevados (o escenas más gráficas) pueda tolerarlas y tampoco sé, dado el límite de mi imaginación e inexperiencia, cuáles podrían ser esos grados más elevados. Tendría que estar en físico para someterme a esas imágenes, sin ser partícipe. Pero específicamente estas imágenes, repito, lejos de molestarme, me agradaron y me "prendieron" el morbo. Esto me hizo recordar una sesión sadomasoquista light (calzones y calcetines en vez de estas cosas de cuero, látex, cadenas, etc.) que se dio de manera muy espontánea hace un par de años con un joven que, en ese momento, él tendría unos 21 o 22 años y yo 24 o 25 años.
Regresé a mis archivos fotográficos y desafortunadamente no encontré esas fotografías y no saben cuánto me puede, por lo que ya estoy planeando fotografiar una sesión sadomasoquista (light o no light). ¿Quiénes serán los valientes?
Culpo a mi amiga por regresarme el gusto a estas imágenes, siempre dicho que el gusto sólo es producto del morbo: observar, mirar. No me gustaría participar porque, aunque ya todos tenemos algún grado de masoquistas y/o sádicos y estamos en el papel todo los días en nuestra vida cotidiana, digamos que no me atrevo a entrar en "el juego", no me parece necesario y aun cuando intente con la imaginación colocarme en uno de los papeles: el que disciplina o el que es disciplinado, la verdad es que no le entro muy al estilo BDSM. Lo sé, me temo que los dejaré completamente desilusionados, pues no llego ni a sadomasoquista light.

... O prefiero no llegar. Siempre, en el hecho de conocernos, existe o se da la infinitud, nunca nadie sabemos a ciencia cierta, de manera totalmente consciente, de lo que somos capaces, pero otra parte de nosotros lo sabe y actúa a nuestro favor respondiendo a las posturas sociales y nos protege de actitudes auto destructivas.
¿Cómo hice entonces en aquella sesión sadomasoquista light con el chico? 
Sí, en efecto, en esa ocasión tuve que ser yo la persona que "disciplinaba", pero sólo para obtener las fotos, queda claro que esto lo digo de manera consciente, pero mi curiosidad me dice que el gusto por esas imágenes (o el morbo que me provocan), puede marcar cierta tendencia o gusto, pero digo que no porque en la vida cotidiana podría causar cierta adicción y... qué sé yo.

El adulto absorbe la juventud de su amante
En fin, siguiendo la conversación con mi amiga y, después de acusarla de despertar mi morbo, me envió una invitación para presentarme con un chico de 20 años que, según dijo, llenaría mi apetito sádico. La invitación me dio flojera, de verdad.
¿20 años?-, le contesté. No- continué-, a mi de 40 años para arriba, por favor.
Sí... lo acepto de manera totalmente abierta y los que han tenido la desgracia de conocerme lo saben muy bien, podría decirse que mi debilidad son los hombres que me doblan la edad, me enloquecen.
Pero así como en el juego de la vida y en "el juego" BDSM hay reglas, también en la idea de joven contra adulto, me parece que tengo ciertas reglas, para mí, la imagen de una mujer con un hombre que le dobla la edad, sólo funciona hasta cierto punto y cuando la mujer está en cierta edad, digamos que entre 17 y 23 años para la mujer y para el hombre entre 40 y 58 años, no más ni menos. Me preguntaron varias amigas por qué hombres de 30 y tantos años no, sin generalizar, puedo decir que los hombres de treinta y tantos años tienden a estar en etapas muy distintas, muchos están iniciando una familia, otros están divorciándose y, en ocasiones, no son ni económica, ni emocionalmente estables (sí, en estos tiempos, quién lo está), sin mencionar la experiencia sexual. Para cuestiones prácticas, como dice la canción "40 y 20".

Mi amiga se espantó con sólo leer mi respuesta "a mí de 40 años para arriba, por favor". Según lo poco que sé, ella ha sufrido un fuerte choque emocional con un hombre que le dobla la edad y eso la dejó bastante marcada. Decidió, entonces, que sólo aquél chico, hasta cinco años mayor que ella, podría ser candidato a una relación sexual y emocional, incluso, si es menor, mejor.
Sin importar las justificaciones que yo pueda dar a favor de los hombres que nos doblan la edad, sólo importa lo que ella opine, pero me apena mucho decir que "uno no es ninguno", ¿o sí?
Como pésima maestra que soy, puse algunos ejemplos a mi amiga a través de una serie de películas bastante comerciales que dibujan un poco el por qué sí y el por qué no y otras cosas que, si bien pueden verse muy bonito en pantalla, todo sale sobrando. Habría que vivir cada una de esas historias y, aún con ello, no se puede generalizar que todas las relaciones con hombres mayores terminarán de manera tan dramática o tan romántica como en una película o en una novela. Parece que la relación de mi amiga con su hombre que le dobla la edad, terminó de manera muy desagradable por cuestiones que sólo puedo discutir con ella, pero comentaba que una de las cosas que más le desagradaba era que el hombre se la pasaba diciéndole que era una chiquilla, que no sabía nada de la vida y etc. Yo no sé por qué se lo tomó tan a pecho, desconozco la manera y el tono en el que se lo decía el hombre y el por qué; pero recuerdo que, si bien no todos, sí la mayoría de los hombres que me doblan la edad, en algún momento de la relación, tendían a decirme las mismas palabras que le dijeron a mi amiga, pero a mí siempre me lo dijeron de una manera muy tierna y cuando yo me ponía en fase caprichosa.
De por sí las mujeres ya somos caprichosas, no imagino cómo es lidiar con una mujer o, mejor dicho, una adolescente caprichosa de 17 o 19 años. No quiero estar nunca en los zapatos de aquéllos que estuvieron conmigo en esas etapas, en algún momento también llegué a tener sentimientos muy negativos hacia ellos, ahora sólo puedo decir que los admiro y los respeto.
Bien es cierto que cualquier relación deja marcas, huellas que jamás serán borradas, pero todo llega a sanar y esto es labor del tiempo. Maldito tiempo, corre demasiado rápido y jamás lograremos llevarle la delantera, pero siempre enseña algo. Por eso le insistí a mi amiga que, "uno no es ninguno" y aquí está la lista de películas, de las cuales, por lo menos una, espero que toda mujer tenga la oportunidad de vivir y si recuerdo otra, la agregaré. No me dentendré en el "por qué" o "para qué" llenarse de historias como estas, sólo el vivirlas les dará la respuesta. 


NOTA: para ver el enlace sin salir de esta página, dar click derecho y seleccionar "Ver en otra pestaña" y lamento que los trailers estén en inglés, pero soy amante de ver las películas en el idioma original con subtítulos, pero no encontré los trailers con subtítulos.

1. An education (aunque no sea muy fiel al libro y la historia real) -  jamás podría decir que no he vivido algo como esto, por el contrario mil y una vez
2. Los Abrazos rotosBroken embraces - vean esta película muy atentos
3. Uff, Shopgirl - con todo y sus fallas de secuencia y dirección, es delicioso ver a Steve Martín lejos de un papel de comedia
4. 9 1/2 Weeks - da miedo al principio una relación como estas, pero Mickey Rourke está excelente
5. Brief Encounter - excelente si te gustan más los clásicos. Buen manejo de la historia y los personajes
6. The Pillow Book -  Peter Greenaway, con eso tienen. Si llegan a rentar esta película, denle chance con los primeros 20 minutos
7. 2046 - maestro Wong Kar-wai, no hay un "pero" en esta película. El hijo le pregunta a Wong Kar-wai: "¿es cierto lo que dicen los medios de ti, que eres un director muy romántico?" - Sobra hacer mención de la dirección, la preciosa historia, las acotaciones políticas, las referencias musicales, ¡ah!
8. Eyes Wide Shut (el enlace al trailer es en la página oficial de la película) - doctor Kubrick, no tengo qué decir más, pero espero que vivan algo así, si no lo han hecho, no detengan la búsqueda
9. Girl With Pearl Earring - sin comentarios, sólo suspiros... esto me recuerda a dos grandes maestros que he conocido
10. The Reader - "40 y 20" aplica para mujer contra adolescente, no soy muy fan de estas relaciones, pero conocí varios excelentes amantes que fueron instruidos muy jóvenes por mujeres mayores.

Estoy segura que he omitido muchas películas, algunas con mayor tono que éstas y menos comerciales, pero por el momento no recuerdo los títulos, buscaré en mis papelitos una hoja donde escribí una lista de películas "Tienes que ver"

Saludos.