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domingo, marzo 10, 2013

Entra en el Juego. Parte 2


 


Si tuviésemos que describir la programación de televisión de transmisión abierta en México, ¿cuáles serían los adjetivos que brincarían a nuestra cabeza? Si tuviésemos que analizar el contenido, ¿qué podríamos decir al respecto? Suponiendo que tenemos un parámetro de comparación, ¿en qué nivel quedaríamos? ¿Acaso podríamos concluir con una duda como "qué pasa con la televisión en México".  Si es así, creo que estamos de acuerdo en que la televisión de transmisión abierta en México debe hacer modificaciones para generar productos con mejor contenido, mismos que no sólo puedan ser transmitidos para el consumo de la audiencia en televisión abierta, si no también, para abrirse camino y competir de una manera más respetable en la televisión de paga, e internet.
Entre el año 2010 y 2011 se señaló que los mexicanos pasaban más tiempo en internet, los números mostraron un 79% de internautas mexicanos; para el 2012 ya existía una migración a la televisión de paga. No. Nada de esto quiere decir que México esté en el juego, por el contrario, sólo se ha vuelto consumidor y no productor; lo poco que produce resulta ser lo mismo de siempre, en información y en entretenimiento: programas, series, documentales,  así como películas e, incluso y por increíble que parezca, todavía existe la apuesta a los realities, seguimos en el refrito del refrito, o bien, los programas originales que son reciclados. Tenemos que detenernos a pensar en que los servicios de internet y televisión de paga, en México, son de los más caros en el mundo, es decir, estamos pagando mucho por basura.
¿Debería interesar a los mexicanos el futuro de la televisión abierta en México? Es como preguntar si debería interesarnos el futuro del talento joven mexicano. Son ellos quien pueden levantar la televisión en México con programas con mejor contenido y calidad. 
La televisión abierta en México es una pena, la televisión abierta pública sigue luchando y debe mejorar, pues aun cuando se ha dado paso a la "televisión cultural", siguen los monopolios, las alianzas políticas y eso sólo llevará a que los avances se den al tiempo y bajo las reglas de aquellos en el poder, o en el peor de los casos, a que no se den cambios.
En todo el mundo la televisión está sufriendo cambios interesantes, buscando competir con los servicios por  internet que lanzan mini series originales o series originales con estreno en  internet, como es el caso de House of Cards de Netflix. Pero el cine también sufre y compite con la televisión e internet, por lo que ha buscado darle vida - o revivir- la era 3D. En mi opinión, el 3D todavía está en su etapa de prueba, sigue experimentando, sigue estando más en función de consumo comercial masivo que en función de las historias. Debemos recordar que son las historias las que nos llevan al cine. Me considero un no fan del 3D, pero la película Avatar (2009) de James Cameron me gustó porque funcionó como historia en 3D; por otro lado, creo que este recurso ha funcionado para casos como Pina (2011) de Wim Wenders, o bien, quizá para casos como Cirque du Soleil: Worlds Away (2012) de Andrew Adamson.
La televisión sufrirá cambios. La televisión en México debe renovarse y no lo logrará gracias a ningún monopolio, o a un partido político o a un movimiento "social". Es un trabajo que se debe hacer en equipo, cada uno haciendo lo que mejor considere.

El comentario de la serie quedará en la siguiente publicación. 

Enlaces para lectura:
Televisión mexicana y alianzas políticas
2012 Estudio sobre el Mercado de Servicios de Televisión abierta en México: COFETEL
El futuro de la televisión y posibles escenarios, España. 

jueves, marzo 07, 2013

Entra en el Juego. Parte 1

Diseño tomado de http://www.demilked.com/


Es curioso que en México se quiera jugar a ser un país competente en ciencia, en tecnología y en cultura, cuando no hay, en principio, educacion.
TV . Las opciones en la televisión mexicana van desde pobres hasta espantosas, con una apuesta, todavía, hasta la publicación de este post, hacia talk shows vacíos, con un contenido de información pobre y con una producción que va más allá de lo corriente, así como novelas de producción que se hunden en la mediocridad en sus historias y un estilo en dirección actoral que debería ofender hasta a los actores mismos. La televisión mexicana, a través de los canales de transmisión abierta, ha generado cierto número de series con formato de producción que, en su aspecto visual, parecen buenas, pero que resulta penoso ver que se trata de historias ridículas, aplaudiendo a retratar al mexicano de la manera más corriente y malinchista posible, lo cual es terrible, porque algunas de esas series no se quedan sólo en México. Este factor de exportación de programas sólo indica que se podría, efectivamente, apostar por producciones con mejor contenido y más reales, tomando en cuenta que se tiene el equipo técnico para hacerlo. O bien, existe otro caso donde parece que basta con la importación de series de televisión que, algunas, desafortunadamente resultan en tonos conservadores, de derecha, pro-consumidores, con tonos de racismo y división de clases sociales. O bien, existen los intentos de series de producción mexicana "originales" que si bien, algunas son pésimas, las que no son, resultan ser la "mexicanización" de argumentos de procedencia extranjera, sobre todo de Estados Unidos y no sólo eso, sino que, también, se busca mexicanizar un estilo extranjero en cuestión de producción y dirección. Es una lástima el completo mal uso de las nuevas generaciones de actores que la mayor parte del tiempo parecen no meterse en el argumento y estar recitando diálogos que suenan completamente acartonados, falsos. Parece que se quiere dejar en claro que no se puede realizar nada respetable Hecho en México y, tristemente, pareciera que no hay escritores que puedan desarrollar sus propios argumentos.

¿La televisión abierta en México puede seguir vendiendo el mismo contenido? Sí puede, y parece que no va a cambiar. Mucho del dinero que se mueve en nuestro país se genera de lo que vende, en gran parte, a través de la televisión.
Los pilares de la televisión mexicana no están dispuestos a procurar la producción con mejor contenido en la televisión abierta para mantener en equilibrio la balanza: por un lado, vende al público menos educado, al público conformista, contenido de poca calidad y obtiene ganancias a través de la televisión abierta; por otro lado, a través del público con cierto nivel educativo que puede costear la televisión de paga porque, de hecho, busca mejores contenidos, también obtiene ganancias debido al monopolio que se generó con la televisión de paga, sin duda está también aquél público que consume televisión de paga sólo por consumir; luego está el público internauta, del cual también se obtiene ganancias por el monopolio sobre los servicios de internet, y estos son ejemplos que se quedan en la superficie.

Mucho se dice que es mejor no ver la televisión, que leer es mejor. En México eso es completamente cierto, muy poco es rescatable de lo que se produce o se transmite por televisión abierta. Hay historias  (que se crean en la mente del escritor, se trasladan al papel, se convierten en un libro, para luego viajar a la mente del lector) que son necesarias contar en otra lengua: la televisión. Historias cuyos capítulos se convierten a un formato de series con episodios. Sin duda hay intentos que son mejores que otros. Después de la publicación de la segunda parte de este comentario sobre la televisión en México, comentaré una de esas series.

martes, enero 15, 2013

Escuelas de cine?

No necesitamos escuelas de cine. Para qué, no hay necesidad de hacer películas, no tenemos necesidad de contar historias.

Si se quiere hacer una película y faltan recursos, basta con buscar los apoyos para el cine, que son como los apoyos de la gente, unas migajas. Diga que le fue bien.

Pero seamos honestos, la verdad es que no importa el cine mexicano... Para qué crear escuelas de cine. Pfff. Perdida de tiempo.

jueves, diciembre 06, 2012

Guanajuato el primero de diciembre de 2012

Foto: Lucy Originales
El primero de diciembre de 2012 en Guanajuato fue una pesadilla, estuve allí por cuestiones laborales-académicas. He visitado Guanajuato desde el 2008, en ocasiones más de dos veces por año. Me mudé a esa tierra en 2006 y la abandoné cerrando 2007. Sí que conozco ese lugar, por primera vez me fastidió que todo estuviera muy tranquilo, quien lo desee, podrá decir que estoy loca. Pero es que a nadie parecía importarle el hecho de que Peña Nieto estuviera dando su discurso como nuevo presidente; a nadie parecía importarle que diferentes organizaciones civiles, movimientos sociales y movimientos estudiantiles estuvieran protestando en diferentes puntos de México y que estuvieran sufriendo el saludo de bienvenida del presidente con sangre. En un canal de noticias de televisión escuchaba “las manifestaciones por parte de grupos opositores son parte de la democracia”, entonces, supongo que la mano dura por parte del estado también es parte de la democracia… Vaya pues que se repite un guión de hace muchos años, una historia de mentiras. Debería existir un encabronamiento general. ¿Quién puso al Sr. Peña Nieto como presidente?, ¿en realidad fuimos nosotros?, ¿a quién, realmente, le importa el pueblo?, ¿qué hacer con el pueblo que no grita y por el contrario dice “qué se le va a hacer?” ¿Quiénes son peor: ellos o nosotros; hay bueno o malo? ¿Dónde está la raíz de este problema? ¿Somos un pueblo condenado a la esclavitud del neoliberalismo?  Seguí pensando al ritmo de los pasos, abandoné el lugar donde me hospedaba, partía una vez que me cansaron las mentiras en la televisión, esto en referencia a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, porque las mentiras en televisión realmente no terminan. Llegué a una parada de camiones urbanos cerca de la Alhóndiga y caminé hasta ella, iban las preguntas corriendo en círculos. ¿Y ahora qué viene? En eso, recibí noticias de la ciudad de México, eran camaradas fotógrafos y activistas. Sí, activistas, esas mentes del demonio que buscan cambiar a México manifestándose, gritando “Fraude” o “México No Tiene Presidente” o “No a la Reforma Laboral”. Las noticias se manifestaron en mensajes de texto que decían algo así como “hay represión”, “están golpeando a compañeros”, “parece zona de guerra”, y en realidad no sabía si envidiarlos o sentir pena. ¿Qué se puede cambiar?, ¿cuánto tiempo va a pasar para llegar a un cambio, si es que se llega? Recibí otros mensajes de un camarada fotógrafo dando aviso de su paradero, lo envidié. Supe de otros fotógrafos camaradas que estaban en la “zona de guerra” y de otros que estaban en la “zona de tolerancia”, la delgada línea de aguante, la línea donde olvidas sentimientos, encuadras y sacas una buena foto, en este caso, de políticos basura, incluyendo a EPN, el presidente. A esos fotoperiodistas que andaban allá, los envidié mucho. Con ese sentimiento estaba ya en la Alhóndiga, encontré un pequeño grupo de gente manifestándose bajo la sombra de los árboles “Sí que hace calor en Guanajuato… ya no llueve mucho, todo está seco…” Miré a mi alrededor contando las almas, si acaso eran treinta. Un joven, al cual parecía conocer de hace mucho tiempo, comentó “es que los otros se fueron al D.F.” Le dije que tomaría un par de fotos... caí en cuenta. Es cierto, tomaré un par de fotos en este día en que EPN se convierte en presidente, y entre el pueblo existe el odio. Este día no se repite, así que justo eso hice, tomé un par de fotos y me fui. 

En marcha pensé en cuánto hemos cambiado Guanajuato y yo, ambos crecemos y conservamos nuestra esencia. Guanajuato se queda sin agua y sin cerros, las jóvenes mentes siguen llegando; yo, sigo yendo y viniendo. Ambos cargamos con un “nuevo presidente” y “nuevas” formas de gobernar que, seguramente, no ayudarán al país. Conforme caminaba hacia la Plaza de los Ángeles, donde había un montón de gente esperando a que un montón de ciclistas bajara por los callejones, pensé en que este día primero de diciembre estuve en Guanajuato, no en el D.F., estuve en Guanajuato. Estuve y existí este día en que el pueblo ha sido sometido a un régimen de dictadura y no puedo dejar de sentir tristeza, pues México, en realidad, NO debería tener Presidente. Y no es porque Peña Nieto sea Peña Nieto. No es ni Peña, ni Obrador, ni Quadri, ni la Mota, no es nadie, porque al pueblo, en realidad, no lo escucha un político o un partido.

No son ellos, somos nosotros.

Saludos.