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lunes, febrero 18, 2013

Syde by Side (2012) - Documental

The documentary investigates the history, process and workflow of both digital and photochemical film creation / El documental investiga la historia, proceso y evolución del cine, en digital y en película de cine. 


No sé ni cómo empezar a escribir algo sobre este documental sin que me salgan las lágrimas por la emoción de haberlo visto y por lo que, efectivamente, puede pasar de este 2013 en delante. Son tiempos que cambian de manera dramática... ahora estamos en la era digital -sin que muchos sepamos realmente de qué se trata, pero estamos- y nuestro cerebro, sin problema, también se está modificando, adaptándose a esta era que nosotros mismos hemos creado. Pero eso es otro tema. 

El documental Side by Side, escrito y dirigido por Christopher Keneally y producido por Keanu Reeves, nos coloca en el tema del debate sobre si usar película de cine (el famoso rollito de película) o digital para la realización de una película. O si la película de cine seguirá existiendo o no. Pongámoslo así, las películas eran "películas" porque eran filmadas con película. Aquí lo explica muy bien Tarantino. 


Muchas de las películas que vemos en el cine, ya no son películas, pero son consideradas películas independientemente del formato en el que hayan sido filmadas. Cuál puede ser la diferencia... la imagen. Si podemos recordar una pelícua que nos pareció que tenía cierta suavidad y textura de revista, que la imagen parece plástico, y, además, parecía que le estábamos viendo con una cortinilla extra de tela delgada transparente encima, bueno, así se ve el cine digital. Puede parecer un asunto sin importancia para algunos, porque quizá no entendemos de qué se trata o si medio entendemos, quizá no logramos notar la diferencia en pantalla, en la relación de si una película está filmada con película de cine o si fue filmada de manera digital. Pero para los cinéfilos y la gente dentro de la industria del cine es una materia delicada, llena de tecnicismos de mucha importancia que, en este documental, logran plantearse de una forma muy clara y concreta, abarcando otros procesos que también se ven afectados con la entrada de lo digital al cine, como la edición, los efectos especiales y la colorización. Creo que las preguntas se han formulado de una manera muy acertada, mostrando las respuestas de una forma muy astuta porque permiten al espectador participar en el debate. Christopher Keneally ha hecho un trabajo fantástico al escribir este documental, puso a los chicos buenos, a los chicos malos, a los neutrales y es muy interesante ver cómo la música acompaña con cierta nostalgia o con cierto regocijo a cada uno de los entrevistados que logran justificarse muy bien (aunque a veces parecen tonos de berrinche en aquellos que están a favor de la "era digital"). Syde by Side es un documental que se puede disfrutar mucho, aunque si eres amante de las "películas", quizá te pongas un poco melancólico, nostálgico, triste. También resultará una buena oportunidad de conocer más sobre la historia del cine y del cine digital, para cualquiera. 

Son momentos emocionantes para experimentar con lo que ya está y con lo que viene, pero cierto es que mucho de lo que hacemos, gracias a la tecnología, nos representa menor esfuerzo físico y mental, y el proceso para hacer cine debería considerarse un poco más que lo "rápido" y "barato". Se nos olvida a muchos, otros no lo saben, que hacer cine era un arte, se construía todo desde cero, ahora parece tan fácil como meter un paquete de palomitas al microondas. Habrá que preguntarnos, cuántos saben hacer palomitas fuera del microondas. Será emocionante ver qué sucede cuando lo digital logre resolver los muchos detalles que todavía tiene, no sólo en cómo resuleve la imagen, si no en cómo se conserva.  Pienso en que me preocupa un detalle que se plantea en el documental, y es que se ha dejado de producir cámaras para este formato, se está trabajando en producir sólo cámaras digitales que se acerquen a lo que la película de cine daba como resultado en imagen. Los cineastas en favor de la película de cine tienen que hacer algo para que la película de cine y las cámaras no desaparezcan y sigan reinventándose, si no, llegará un momento en que no sólo no habrán evolucionado, si no que nadie sabrá cómo usar las cámaras y la película de cine y creo que es importante conocer ambas herramientas, para saber cuáles usar. Los jóvenes cineastas sólo irán conociendo lo digital y sí es interesante ver cómo inventan su propia forma de hacer cine, pero pienso que no se puede tomar una decisión sobre una cosa u otra, conociendo sólo una o existiendo sólo una opción. Debemos analizar un poco que aquellos ya plantados en la industria conocen ambas opciones, y pueden decidir, en base a la historia que quieren contar, cuál les funciona mejor. Aquí me quedo (pensando que se puede aplicar en en todo el proceso) con lo que dijo el director de fotografía, Michael Ballhaus, "Okay, if you have a special story where you need to change the reality (...)" / "Ok, si hay una historia especial donde necesites cambiar la realidad..." El cómo, el qué, debe ser en base a la historia y hay que aceptarlo, una buena historia como The Artist / El Artista (2011), sólo habría sido posible en película de cine; Avatar (2009), sólo habría sido posible en digital, pero los realizadores de cada una de las películas conocían ambas opciones, sobre ellas, han podido decidir y mejorar. O como dijo el Sr. Martin Scorsese "El tema es que es diferente. ¿Cómo lo usas y cómo lo usas para contar una historia?, es cuestión del cineasta.

Sí hay diferencia entre lo digital y no. En lo personal, pasé de creer que la textura de "nalga de bebé con una capa de tela encima" frente a mi cuadro de visión era lo máximo (pues resultaba más suave, más limpio), a creer que definitivamente no era lo mío. Poco a poco me empezó a resultar que se sentía y se veía "falso" (como el photosop en las caras de famosos en las revistas). Tenía fotografías análogas que habían sido digitalizadas y a las cuales había limpiado para hacerlas más suaves, pero ahora esas fotos digitales ya no están. Me gusta la textura en la imagen y no es nada más el grano de la película. Es el color, el contraste y el grano, todo eso da detalle a la película, que muchas veces, sólo comparándose "lado a lado" se nota la diferencia. No he llorado por la muerte de las "películas", tengo esperanza en que la película de cine vivirá y no le "darán el cortón por teléfono" o será "mandada al asilo..." y que George Lucas volverá a encontrar su amor por la película de cine. Muy recomendable. Vayan rescatando los proyectores de película de 35 mm. 

martes, marzo 27, 2012

A man and a woman (1966)

Maneja con precaución.
El video C'était un rendez-vous de 1976 ha sido eliminado de varios canales de videos, pero aquí les dejo un documental.



 

Así como me pasa con las relaciones de tipo familiar, social, laboral o amoroso, la relación entre un carro y el hombre, no la comprendo. Un hombre puede llorar después de manejar a alta velocidad y no estoy hablando de las lágrimas que provoca la exposición al aire a velocidades altas, si no a la emoción, la tensión que se genera al manejar a alta velocidad; también pueden llorar por el solo hecho de ver la constitución de un carro; los he visto levantar la ceja atentos a los detalles de un carro que no conocen, atentos a los pro, los contra, y al final siempre hay algo que los sorprende, entonces sonríen como niños, vuelven a echar un vistazo al carro y puedes ver en un segundo que si el carro hablara, llorarían. ¡Pero espera!, qué pasa cuando se enciende el motor... allí es cuando el hombre que se ha enamorado de un carro, puede llorar. Realmente ver esto es maravilloso, pero aun así no comprendo, es decir, a mí emociona, pero no tengo ese "click", esa relación especial con un carro. ¡Porque no soy hombre!, es decir, ¿de dónde proviene esa pasión? ¿De dónde proviene ese amor?
Bueno, pero pienso que la única relación que pudiera llegar a comprender es la de un guionista con su guión, aunque, por mi parte, sigo yendo a terapia de parejas para llegar a comprender al guión; digamos que el guión no entiende que no siempre tengo la respuesta y que debe ayudarme un poco y fluir solo, ¿o no? Porque al final de cuentas, esto es un trabajo en equipo, ¿no? Pero bueno, no hablaré de cuestiones personales...
La relación entre un carro, la máquina y el hombre, no tengo que comprenderla, pero puedo llegar a disfrutarla y lo hago. Un ejemplo muy claro es el corto C'était un rendez-vous de Claude Lelouch, ¿quién no disfrutaría una cosa como estas? O bien, quién no disfruta un programa como Top Gear, o quién no disfrutaría ver una carrera de Fórmula 1, o presenciar un Rally. Bueno... a mí como voyerista, me encanta. Pero es sólo eso, es decir, nunca tendría los testículos para manejar un carro de carreras o un carro deportivo (no tengo los testículos, ni siquiera, para meter mis manos en la máquina de un carro) igual una motocicleta, es más, ni podría manejar una cuatrimoto. A todas estas cosas, endemoniadamente hermosas, me puedo subir, pero no manejar. Hay una línea que siento que no debo cruzar, por eso a los carros y a las motocicletas les tengo mucho respeto, tanto así que no los manejo, a menos que sea necesario; pero si hablamos de establecer una relación, un nexo con un máquina y una máquina que sea nueva y que tenga que manejar todos los días (lo cual considero absolutamente doloroso), debe ser una camioneta Dodge o una Chevy. No hay nada que me guste más que una camioneta.

Pero ¿por qué hablo de carros y velocidad y relaciones? Por la película A man and a woman de Claude Lelouch, si bien no puedo decir que toda la película me gusta (aunque eso no importaría mucho), sí puedo decir que hay secuencias que me parecen fenomenales, pero hay otras que no soporto. En general me gusta el guión, es muy bueno y eso, en teoría, es lo más importante, pero en la práctica se sabe que si todos sus otros elementos no funcionaran bien, la película no habría sido buena. El guión de A man and a woman es un ejemplo claro de equilibrio y balance, por lo que resulta una película muy aceptable y muy agradable y no era para menos que tuviera una serie de premios que, afortunadamente, no explotaron comercialmente la carrera de Claude Lelouch. Por un lado tiene esa parte de romance que me hace vomitar porque llega a la cursilería; pero por otro lado tiene estas magníficas secuencias con los carros que exaltan a cualquiera.  


La historia de una joven guionista, Anne (Anouk Aimée), que perdiera a su marido (un doble de películas), en un accidente en el set; y Jean Louis (Jean-Louis Trintignant), un piloto de autos de carreras que, tras un grave accidente en las 24 horas de Le Mans, perdiera a su mujer porque ella se suicidó. Luego de una noche en que Anne pierde el tren de Deauville a París, tras dejar a su hija en la escuela en Deauville, conoce a Jean-Louis, quien tiene a su hijo en la misma escuela y se ofrece a darle un aventón de regreso a Paris. / The film tells the story of a young widow, Anne (Anouk Aimée), a film script supervisor whose late husband (Pierre Barouh) was a stuntman who died in an on-set accident, and a widower, Jean-Louis (Jean-Louis Trintignant), a race car driver whose wife committed suicide after Jean-Louis was in a near fatal crash during the 24 hours of Le Mans. They meet at their respective children's school in Deauville. They share a ride home to Paris one night after Anne misses the last train, and their mutual attraction is immediate.


Spoilers
La película tiene toques de todo un poco, si bien puede ser una historia de amor cursi, también hay escenas de acción (no hablamos de carros que chocan, vuelan o se incendian... bueno sólo un poco; o un protagonista que parece tener mil vidas. No.), pero también hay algunas escenas de bastante tensión dramática. No sé bien si es intencionado o si mi maldito pesimismo ha sentido algunas escenas con esa tensión, es decir, hay momentos en los que solo puedo pensar en que a uno de los personajes principales le pasará lo peor (quizá sea, como me han dicho algunos camaradas, que soy una "amargada" y no quiero que ninguna historia de amor funcione.) Es una película de género drama/romance sencilla, honesta y vulgarmente limpia, o sea, pulcra y esto se combina con una fotografía que logra ser bastante interesante, muy bien salvada dado el poco presupuesto que había para hacerla. 
Me gusta que el tratamiento va más allá de la historia de una relación que se está iniciando, en realidad hay varias relaciones en esta película. La película inicia con la relación de los padres con sus hijos, cada uno de los personajes conviviendo de una manera muy íntima que me hace recordar aquella frase "tiempo de calidad". Luego, están las relaciones previas de los protagonistas. Muy al principio, mientras Anne y Jean-Louis se dirigen a París, esta comienza a contarle quién es su esposo, qué hace y entramos en el primer flashback de la película. Debo decir que esta es la secuencia que más me desesperó, no nada más porque no me gustó el trabajo del actor, si no porque no soporté escuchar samba y francés al mismo tiempo, pero en esta secuencia nos queda claro que para Anne, su marido era practicamente un Dios y esto nos ayuda para  justificar una decisión que toma Anne ya avanzada la historia. Más delante, también dentro de un flashback, vemos a Jean-Louis, su accidente y todo el drama que se suscita con su esposa y, contrario al flashback de la relación de Anne, este flashback de Jean-Louis, me gusta mucho, creo que fluye mejor. El papel masculino está mejor trabajado, está mejor detallado y las secuencias me parecen mejor logradas, quizá porque el director, que se encargó también del guión, estuvo bastante identificado con el papel masculino, por lo tanto, se logra, para mi gusto, mejor el papel de Jean-Louis y la prueba de ello es que resulta sensacional la secuencia de entrenamiento en la pista de carreras. Me gusta muchísimo un corte de audio en donde pasa de música, al sonido del motor de un auto de carreras que va iniciando la marcha. El sonido es maravilloso y creo que esta secuencia (que sigue a la secuencia del marido de Anne) fue lo que me atrapó para que me quedara en la pelícua. Me gusta mucho ver esta relación de Jean-Louis con su trabajo, con los carros. No imagino lo emocionante que pudo ser filmar parte del Rally de Montecarlo para esta película. 
Por supuesto, sin que quede al final, está la relación principal entre Anne y Jean-Louis, que se va tejiendo mientras se desmenuza todo lo anterior, un tanto en tono explicativo si se quiere, pero que no "concede" la respuesta para el espectador; realmente nunca sabemos si se van a quedar juntos o no, pues incluso casi al final de la película se estira esa cuerda dramática lo más posible hasta que nos da un resultado satisfactorio, un resultado que continúa siendo fiel a la historia. Así pues, esta fue una película que ganó muchos premios. 

Me quedo con muchas cosas positivas de esta película (sí, la cusilería se queda a un lado) y eso es, primero, que este guión es ejemplo claro de equilibrio y balance, como lo había dicho antes y; segundo, el comenzar una fijación por el trabajo de Claude Lelouch puesto que, después de A man and a woman y C'était un rendez-vous, me topé con el cortometraje "Irán" y causó una emoción extraña en mí. He tenido mil preguntas sobre Irán, preguntas que no quieren responderse leyendo, si no viviéndolo y esto es algo que sé que no pasará, por lo que este cortometraje me ha hecho sentirlo sin estar presente y logra hacerme sentir  melancolía por un lugar que no conozco. Pueden dar click aquí para el cortometraje. Sin duda, creo que estoy enamorada de ese Claude Lelouch a los 29 años (a esta edad dirigió A man and a woman) y por ello, quizá también me quede con algo de la parte romántica de esta película y entonces pueda pensar en  tragarme un último romance en mi vida.


Siguiente película Shame (2011) - Steve McQueen o Synecdoche, New York (2008) - Charlie Kaufman


lunes, octubre 24, 2011

Yves Saint Laurent et Pierre Bergé: L'Amour Fou


Por: Lucy Originales
Detrás de un gran hombre, hay otro gran hombre y eso hace una gran historia de amor. Una historia que comenzó con y para la moda: la alta costura y lo "listo para usarse". Todo comenzó como un sueño. YSL soñó tener su propia casa de moda y lo logró marcando no sólo la moda en Francia, si no en el resto del mundo. Sus diseños se propagaron como esporas en el aire. Pero nada pudo hacerlo solo, detrás de YSL estaba Pierre Bergé, ambos, hombres de muchas y grandes pasiones alrededor del arte. El primero, amante de la obra de Proust; el último, con debilidad hacia la literatura, la pintura, la escultura y, sin duda, la música. Pierre es encargado de la Médiathèque Musicale Mahler, una librería multimedia con colecciones de música que datan del s.XIX y del s.XX. Dos hombres unidos con estas características, además de aquellas otras que los hacen completamente distintos, dejan una historia. 

Realmente no soy quién para hablar sobre el mundo de la moda. Visualmente muchas cosas me gustan, en la práctica, pocas cosas van conmigo. Pero me declaro culpable por el gusto hacia lo bonito, lo elegante, lo sencillo, y si tiene una gota de "porno-soft", mejor. Esto no significa que sé vestir bien, dependo en un 75% del buen juicio de mi madre que ha elaborado un estilo que va conmigo, basándose en cortes simples, una paleta de colores muy pobre (si se les aprecia sin matices: morado, gris, negro, blanco) y telas y texturas muy particulares. La industria de la moda para mí es un atractivo visual. Los diseños y la forma de presentar esos diseños en pasarela, como performance, son una muestra tangible de la genialidad del ser humano. Todo este trabajo se crea, como muchas otras áreas, a partir de una idea, esa idea se genera  de un todo que vivimos, sentimos, olfateamos, etc. A veces estás ahí y sólo llega. La idea se crea sola y se va preparando con el tiempo y luego explota. Entonces, la moda, como arte, como generador, como productor y plataforma de ideas con influencia de muchas áreas, me gusta. La pasarela es mi parte favorita. Soy amante del resultado final (en general), es decir, los procesos no son lo mío,  a menos que estén documentados y pueda verlos porque, entonces, hablamos de una historia. Todos somos historias en potencia y hay historias que terminan sin aviso, como un corte tajante a una superficie que la deja lisa y por la que te resbalas al vacío y es practicamente imposible dar marcha atrás en el camino. 
Sin embargo, como humanos, hay historias que nos gusta revisar en búsqueda de respuestas para crear una guía que sirva en el futuro. No es la búsqueda de la verdad, es sólo una revisión del pasado, y cuando se estudia, la perspectiva cambia. Jamás había estado interesada en la moda hasta el clip Deconstruction por Alexander McQueen. A partir de ahí, todo mi pronóstico negativo hacia el mundo de la moda, cambió. No había visto (quizá esto hable de lo pobre que soy) un performance como ese. 

Entonces, fuí víctima... y una cosa lleva a la otra.
Con el 15° Tour de Cine Francés llegó el último documental de la trilogía sobre Yves Saint Laurent, el hombre detrás de la marca, misma que fundó junto con su compañero de vida y negocios Pierre Bergé.
La trilogía comenzó con dos documentales dirigidos por David Teboul, Yves Saint Laurent: His Life and Times (2002) e Yves Saint Laurent: 5 Avenue Marceau 75116 Paris (2002) y, finalmente, L'Amour Fou (2010), dirigido por Pierre Thoretton. Pero esta filmografía no es toda la aportación de YSL al cine. Su filmografía incluye otros documentales, además de las películas en las que trabajó en el departamento de vestuario.
El primer documental narra los inicios de Yves Saint Laurent con una entrevista a éste mismo. Inicios con tropiezos, con compañías complicadas, pero se muestra al YSL que él describió ser siempre: tímido, reservado, y con un pensamiento fugaz, desconectado, con mayor contraste en los últimos años de su vida.
El segundo documental es un tour íntimo a la casa de modas que abrió en el año 1969, donde formó un hogar con su equipo de trabajo, un equipo que se convirtió en su familia. Ahí, en Yves Saint Laurent: 5 Avenue Marceau 75116 Paris, comenzó una historia. 
El tercer documental (distribuído por Sundance Selects), que esperé con mucha emoción, es un repaso a la colección de arte y a la relación de YSL y Pierre Bergé. En el 2008, Pierre subastó la colección porque la historia detrás, terminaba con la muerte de YSL, pero esos objetos de arte, según Pierre, "merecen iniciar una nueva historia en otro lugar". 


El documental, por el lado de la subasta, genera en el espectador emociones encontradas. Es un largo camino por el que nos llevan. Nos presentan las piezas, los lugares y el toque sentimental que YSL y Pierre dieran a cada pieza de la colección. Este largo camino a la subasta hace que, cuando por fin vemos subastadas las piezas (un tiempo muy corto el que nos dejan ver) ya exista una emoción por parte del espectador y nos agitamos como si físicamente estuviéramos ahí o fuéramos parte de esa historia. Por lo tanto, el "objetivo" del documental se logra: mostrar la subasta. Creo que además, existe la oportunidad de ver a Pierre Bergé continuar con su propia historia. Me gustaría ver un documental sobre este gran hombre y todo lo que ha hecho a lo largo de su vida con una historia paralela a la que creó con YSL.

...quizá eso no es posible. 

Nota: los primeros dos documentales están disponibles en una página de videos por internet con subtítulos en inglés. Pueden dar click aquí.

martes, octubre 11, 2011

Janela da Alma

Janela da alma (2001)
Por: Lucy Originales. 

Sinópsis. Diecinueve personas con diferentes grados de deficiencia visual, de la miopía discreta a la ceguera total, hablan acerca de cómo se ven, cómo miran a los otros y cómo perciben el mundo.
El escritor y Premio Nobel José Saramago, el músico Hermeto Pascoal, el cineasta Wim Wenders, el fotógrafo ciego Evgen Bavcar, el pescador ciego Arnaldo Godoy y el neurólogo Oliver Sacks, entre otros, hacen revelaciones personales e inesperadas sobre varios aspectos relacionados con la visión: el funcionamiento fisiológico del ojo, el uso de anteojos y sus implicaciones en la personalidad, así como el significado de ver o no ver en un mundo saturado de imágenes.


¿Recuerdas aquél primer día en que abriste los ojos?
Janela da alma es un documental escrito y dirigido por João Jardim y Walter Carvalho.
João Jardim  co-dirigió el documental Waste Land que fue nominado como mejor documental en la pasada edición de los Oscar. Es un documental que se acerca tanto al “dentro” de nosotros no sólo con el tema, sino, también, con la intimidad que se genera al entrevistar a alguien en un cuarto.
La visión parece ser un tema irrelevante para la mayoría de nosotros. En buena o mala medida podemos ver. Es algo que damos por hecho, como respirar. Parece que este documental tiene las respuestas que te harían ganar el millón de dólares. En efecto, hay documentales que intentan aclarar algún tema en específico, otros muestran la secuencia de eventos en la vida de una persona o hechos históricos, otros sólo documentan. Pero el documental que te hace pensar y no sólo te mueve ciertas hebras, el que genera una conexión entre las cosas o el que te muestra espejos (ventanas con ilustraciones), te hace entender, o estar más cerca de comprender algo acerca del otro. Las historias simples son las que ya no podemos ver, dice Wim Wenders. Así, para mí el amor: con lentes o sin lentes, es seguro que no se puede ver, pero todos tenemos nuestra propia interpretación sobre el amor, misma que es generada por un todo y, al igual que la vista, se va modificando a través de los años. La vista cambia, se debilita, como nuestra forma de pensar, se modifica cuan pasados y pesados los años. Somos frágiles al paso del tiempo. Un día despertamos y comenzamos a entender aquello que nos contaron los abuelos y comenzamos a mirar con los ojos de nuestros abuelos.

Y, quién se pregunta ¿cómo ve el otro?
Sí, parece una pregunta creada por el ocio, pero una vez hecha todo se corrompe, nos lleva a generar más preguntas. Janela da alma nos pregunta qué es mirar y qué miramos realmente. Diría Oliver Sacks (neurólogo y escritor) en el documental “lo que vemos es influenciado por nuestro ambiente(…) por lo tanto, nuestras emociones serán codificadas con las imágenes”. Entonces, cuál es la percepción que tengo de las cosas. Por qué. Qué factores condicionan lo que veo, el cómo lo veo y el cómo proceso esa información. Cómo ve el otro, por lo tanto, cómo me ve el otro. Y, aquél que no puede ver, cómo percibe las cosas… cómo me percibe.  ¿Seríamos los mismos si nuestra visión fuera distinta?
Un ejemplo claro es el del fotógrafo ciego Evgen Bavcar. Cómo puede ver una fotografía, si aquéllos que tenemos la oportunidad de ver, muchas veces, no logramos hacerlo más allá de nuestras narices, no volteamos al cielo, no conocemos las nubes, no nos damos cuenta de que las nubes son azules y son ellas las que dan el color al agua, o eso he visto. Evgen dice que “estamos ciegos porque en estos tiempos vivimos en un mundo de ceguera”.
En el caso de Hermeto Pascoal (músico brasileño de jazz experimental), si su visión fuera perfecta, ¿habría terminado haciendo música?, quizá sí, pero no con el estilo que lo caracteriza. ¿Habría sido distinto?

Conforme avanza el documental todo va teniendo más lógica, basta escuchar a José Saramago hablar sobre la desigualdad en el mundo (que hace afirmar lo que Evgen Bavcar dice sobre la ceguera entre nosotros) y, el acierto de en un futuro cercano tener 500 canales de televisión en casa (fenómeno normal en estos tiempos). Pero ahora buscamos el artefacto más novedoso para ver esos 500 o más canales de televisión. Saramago dice a esto “supongamos que 500 periódicos llegaran a mi casa todos los días. La gente me llamaría loco”. Tiene razón, ¡qué haces con 500 periódicos! ¿No es gracioso?, tenía una vaga idea en mi mente de quién era José Saramago y tenía mucha curiosidad de saber más, pero ahora sé, que para conocerlo un poco más no tenía que verlo, pero quizá tenga que leerlo más.

Cada persona entrevistada aquí me hizo conectarme, me hizo sonreír, pero Hermeto Pascoal y Evgen Bavcar me pusieron la "piel de gallina". Aún así, en mi lado personal, la identificación más grande que tuve con el documental (porque eso hace el documental, genera empatía,  te coloca un espejo) fue con las palabras de Wim Wenders (director, guionista, productor y fotógrafo). Mi interés por Wim Wenders comenzó después de que vi uno sus documentales: Buena Vista Social Club (1999), donde, Ry Cooder, unió a grandes músicos cubanos como Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Eliades Ochoa, entre otros, para grabar un álbum con el mismo nombre del documental dos, tres años antes. Sí, me hice fan de Wenders por mi debilidad hacia el son cubano.
En un día de pereza encontré otro documental: Cuarto 666 o Chambre 666 (1982), el cual filmó en un cuarto de hotel durante el Festival de Cannes del mismo año. Allí reunió y “entrevistó” a varios directores (entre los que se encuentra Jean-Luc Godard), e hizo una sola pregunta: ¿Cuál es el futuro del cine?
Qué visión debe tener una persona para hacerse esa pregunta en el año 1982. Ahora, esa visión, parece bastante atinada, y las respuestas que cada uno de los directores da, tampoco puede ser más acertada con la realidad que vivimos respecto al cine. Y es esa misma visión tan transparente la que hace a Wim Wenders explicarnos en Janela da alma, cómo se ve afectado nuestro encuadre a través del marco de los anteojos. Hasta que miré el documental entendí por qué los que usamos anteojos nos sentimos benditos. Sólo así podemos ver a detalle las cosas, ya sea que las tengamos cerca o lejos. Wim Wenders dice, de tal manera que me parece gratitud, que al usar anteojos encuadra mejor su escena diaria y es más selectivo con las cosas que observa. Esas palabras son una revelación para mí. Cuando usas anteojos por primera vez te cuesta un poco adaptarte a mirar sólo a través del marco. Sí, es raro. Pero luego, hay una ventaja: cuando no quieres mirar el bullicio, cuando estás cansado, o cuando la luz se vuelve intensa dentro de tu cabeza, tienes la posibilidad (como un niño que se tapa los ojos jugando  a las escondidillas), de quitarte los anteojos para no observar toda la escena, matizar los colores en al ambiente y, por qué no, bajar el volumen de todo el escenario con tan sólo no mirar “perfecto”.




El documental Janela da alma fue proyectado en la Cineteca Nacional, pero ahora lo pueden encontrar en la página de videos con subtítulos en inglés, francés y portugués. Quiero pensar que, después de verlo, no volverás, jamás, a mirar como lo hacías antes. No podrás volver a dar todo por hecho… sin embargo, ahora con estos ojos resulta complicado ver que la situación en el mundo es verdad.

Nota: Wim Wenders estuvo Da Volta ao Quarto 666 en el 2008 en un documental (corto) dirigido por Gustavo Spolidoro.