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jueves, octubre 25, 2012

Certified Copy (2011)

Letras para desempolvar las teclas: "... lo peor de todo es que que siempre regreso a lo mismo: el cine. Es como ir de compras, agarrar una prenda, dejarla, buscar entre mil más y regresar a la primera. Pareciera que no hay opciones."
He disfrutado en los últimos meses de eventos muy interesantes en la ciudad, desde un movimiento estudiantil, hasta lo que pareciera ser un grito por la cultura. Por alguna extraña razón todo me lleva en un recuerdo desesperado a Guanajuato (un sitio despreocupado) o a L.A. (un sitio que considero cínico e irracional), de ahí que regreso a la búsqueda de la felicidad que me provocan buenas historias narradas a través de la música y el cine. No tengo remedio. Hablar sobre cine me pone feliz.
"Sólo sé que no sé todo sobre cine", estoy agradecida con mi ignorancia por no saberlo todo; saberlo todo sobre cine me llevaría al suicidio. Me gusta descubrir, encontrarme con el cine sin llevar una relación forzada, precipitada. (Ahora que lo pienso, hay una ciudad con la que tengo una relación forzada y precipitada, estoy pensando que esto no funcionará nunca.) A veces me paniquea (del sustantivo pánico) que la gente se acerque a mí pensando que lo sé todo sobre cine, o que el cine es sobre lo único que pueden hablar conmigo, desafortunadamente, la mayor parte del tiempo es verdad, porque no sé cómo socializar con la gente, y hablar sobre cine resulta ser el perfecto rompe hielo. El cine es mi zona de confort.

In Tuscany to promote his latest book, a middle-aged British writer (William Shimell ) meets a French woman (Juliette Binoche) who leads him to the village of Lucignano. While there, a chance question reveals something deeper. / En la Toscana, para promover su último libro, el escritor de edad madura conoce a una francesa que lo lleva a la villa de Lucignano. Allí, una pregunta al azar revela algo más profundo.

El primer ejercicio que tuve que hacer con Certified Copy fue deshacerme de cualquier tratado que pudiese tener sobre los hombres "middle age" para seguir la historia. Estos personajes masculinos resultan realmente exquisitos; es decir, resulta muy fácil enamorarse de ellos, por lo tanto, resulta muy fácil seguirles la trama, son carismáticos por naturaleza. Kiarostami lo sabe y hace uso de este recurso al introducir a un escritor en un escenario donde presenta un libro que cuestiona el valor de las copias, frente a las piezas de arte originales. El libro lo presenta en la Toscana, y de inmediato, contrasta  con el personaje femenino (para seguir con el juego, si se quiere, inocente) al presentarnos a esta mujer un tanto dispersa, que quizá lleva una vida algo complicada, pero que, sin duda, puede resultar muy atractiva para el hombre "middle age", si se piensa que, estos solteros, siempre e indiscutiblemente, buscarán una relación de compañía con una mujer también "middle age". Dentro y fuera de la pantalla hay más de una historia tejiéndose, habría que mencionar la relación buscada por Juliette Binoche para trabajar con Abbas Kiarostami, del cual sería ésta, su primer película ficción filmada fuera de Irán, lo cual da mucho gusto. Mi primer acercamiento a Kiarostami fue con The White Balloon / El Globo Blanco de 1995, no recuerdo dónde me tocó ver la película, pero me pareció un trabajo lindo, me sorprendió la historia.

 Precaución, el trailer es pésimo.


Regresando a Copia Certificada, "Ella", la mujer, se ofrece llevar a este escritor en un paseo por la Toscana; entre que andar en carro viendo el paisaje del campo, ir a museos, pasear por las calles, tomar café por ahí, etc., nos perdemos en algún punto y la historia logra hacernos olvidar cualquier interés en las primeras conversaciones que mantiene esta pareja en relación al libro y cualquier cuestionamiento sobre el arte y la vida en general, vinculada a la misma idea del libro: si es válida una copia de arte frente a la original, en tanto que la primera tiene valor, puesto que tiene individualidad; y, de pronto, todo se torna en conversaciones que sugieren demás familiaridad de uno con el otro y pronto nos encontramos en este juego donde un matrimonio busca regresar a lo que fueron hace quince años; pero, al parecer, es "ella" quien hace todo para volver a conectar con su marido de hace quince años. 

Descifrar esta paradoja o, en todo caso, a dónde lleva, quedará como labor para el espectador, sí hay claves que manejan la idea de que una de las opciones puede ser la indicada; pero el filme no dará la respuesta. Personalmente, agradezco muchísimo una película donde, de entrada, hay más preguntas que respuestas, y las respuestas que parece haber, generan más preguntas, y si uno se aproxima a la verdad, cae en cuenta de que no importa tanto. En la película se habla tres idiomas: italiano, inglés británico y francés (quizá pueda señalarse que ésto, tiene más que ver con un contexto político, dada la nacionalidad del director y la nacionalidad de los actores), con ello se van dando tonos, matices y tiempos. 

No sé si Kiarostami hace un ensayo sobre el matrimonio o sobre el concepto de relación de pareja desde el punto de vista occidental. Por qué funcionamos como funcionamos como pareja, si de pronto entendemos que no funciona y funciona mejor que no seamos como somos, si es que hablamos de matrimonio; o si la complicidad de la soledad lleva a estos dos personajes a encontrarse en un juego con la justificación perfecta que se maneja, desde el título de la película, hasta el libro, por lo que, después de una serie de conversaciones se llega a la inevitable familiaridad de uno con el otro, en tanto que, pretender, puede ser sólo un concepto.

Kiarostami estuvo nominado para la Palma de Oro en el festival de Cannes en 2010 con esta película  y Juliette Binoche obtuvo el premio como mejor actriz. En la edición 65 del festival de Cannes, Kiarostami regresa con la película "Like Someone in love", la cual espero ver pronto. 



Un par de documentales de Kiarostami.


Roads of Kiarostami (2006)                  
                        


 ABC Africa (2001) 

martes, marzo 27, 2012

A man and a woman (1966)

Maneja con precaución.
El video C'était un rendez-vous de 1976 ha sido eliminado de varios canales de videos, pero aquí les dejo un documental.



 

Así como me pasa con las relaciones de tipo familiar, social, laboral o amoroso, la relación entre un carro y el hombre, no la comprendo. Un hombre puede llorar después de manejar a alta velocidad y no estoy hablando de las lágrimas que provoca la exposición al aire a velocidades altas, si no a la emoción, la tensión que se genera al manejar a alta velocidad; también pueden llorar por el solo hecho de ver la constitución de un carro; los he visto levantar la ceja atentos a los detalles de un carro que no conocen, atentos a los pro, los contra, y al final siempre hay algo que los sorprende, entonces sonríen como niños, vuelven a echar un vistazo al carro y puedes ver en un segundo que si el carro hablara, llorarían. ¡Pero espera!, qué pasa cuando se enciende el motor... allí es cuando el hombre que se ha enamorado de un carro, puede llorar. Realmente ver esto es maravilloso, pero aun así no comprendo, es decir, a mí emociona, pero no tengo ese "click", esa relación especial con un carro. ¡Porque no soy hombre!, es decir, ¿de dónde proviene esa pasión? ¿De dónde proviene ese amor?
Bueno, pero pienso que la única relación que pudiera llegar a comprender es la de un guionista con su guión, aunque, por mi parte, sigo yendo a terapia de parejas para llegar a comprender al guión; digamos que el guión no entiende que no siempre tengo la respuesta y que debe ayudarme un poco y fluir solo, ¿o no? Porque al final de cuentas, esto es un trabajo en equipo, ¿no? Pero bueno, no hablaré de cuestiones personales...
La relación entre un carro, la máquina y el hombre, no tengo que comprenderla, pero puedo llegar a disfrutarla y lo hago. Un ejemplo muy claro es el corto C'était un rendez-vous de Claude Lelouch, ¿quién no disfrutaría una cosa como estas? O bien, quién no disfruta un programa como Top Gear, o quién no disfrutaría ver una carrera de Fórmula 1, o presenciar un Rally. Bueno... a mí como voyerista, me encanta. Pero es sólo eso, es decir, nunca tendría los testículos para manejar un carro de carreras o un carro deportivo (no tengo los testículos, ni siquiera, para meter mis manos en la máquina de un carro) igual una motocicleta, es más, ni podría manejar una cuatrimoto. A todas estas cosas, endemoniadamente hermosas, me puedo subir, pero no manejar. Hay una línea que siento que no debo cruzar, por eso a los carros y a las motocicletas les tengo mucho respeto, tanto así que no los manejo, a menos que sea necesario; pero si hablamos de establecer una relación, un nexo con un máquina y una máquina que sea nueva y que tenga que manejar todos los días (lo cual considero absolutamente doloroso), debe ser una camioneta Dodge o una Chevy. No hay nada que me guste más que una camioneta.

Pero ¿por qué hablo de carros y velocidad y relaciones? Por la película A man and a woman de Claude Lelouch, si bien no puedo decir que toda la película me gusta (aunque eso no importaría mucho), sí puedo decir que hay secuencias que me parecen fenomenales, pero hay otras que no soporto. En general me gusta el guión, es muy bueno y eso, en teoría, es lo más importante, pero en la práctica se sabe que si todos sus otros elementos no funcionaran bien, la película no habría sido buena. El guión de A man and a woman es un ejemplo claro de equilibrio y balance, por lo que resulta una película muy aceptable y muy agradable y no era para menos que tuviera una serie de premios que, afortunadamente, no explotaron comercialmente la carrera de Claude Lelouch. Por un lado tiene esa parte de romance que me hace vomitar porque llega a la cursilería; pero por otro lado tiene estas magníficas secuencias con los carros que exaltan a cualquiera.  


La historia de una joven guionista, Anne (Anouk Aimée), que perdiera a su marido (un doble de películas), en un accidente en el set; y Jean Louis (Jean-Louis Trintignant), un piloto de autos de carreras que, tras un grave accidente en las 24 horas de Le Mans, perdiera a su mujer porque ella se suicidó. Luego de una noche en que Anne pierde el tren de Deauville a París, tras dejar a su hija en la escuela en Deauville, conoce a Jean-Louis, quien tiene a su hijo en la misma escuela y se ofrece a darle un aventón de regreso a Paris. / The film tells the story of a young widow, Anne (Anouk Aimée), a film script supervisor whose late husband (Pierre Barouh) was a stuntman who died in an on-set accident, and a widower, Jean-Louis (Jean-Louis Trintignant), a race car driver whose wife committed suicide after Jean-Louis was in a near fatal crash during the 24 hours of Le Mans. They meet at their respective children's school in Deauville. They share a ride home to Paris one night after Anne misses the last train, and their mutual attraction is immediate.


Spoilers
La película tiene toques de todo un poco, si bien puede ser una historia de amor cursi, también hay escenas de acción (no hablamos de carros que chocan, vuelan o se incendian... bueno sólo un poco; o un protagonista que parece tener mil vidas. No.), pero también hay algunas escenas de bastante tensión dramática. No sé bien si es intencionado o si mi maldito pesimismo ha sentido algunas escenas con esa tensión, es decir, hay momentos en los que solo puedo pensar en que a uno de los personajes principales le pasará lo peor (quizá sea, como me han dicho algunos camaradas, que soy una "amargada" y no quiero que ninguna historia de amor funcione.) Es una película de género drama/romance sencilla, honesta y vulgarmente limpia, o sea, pulcra y esto se combina con una fotografía que logra ser bastante interesante, muy bien salvada dado el poco presupuesto que había para hacerla. 
Me gusta que el tratamiento va más allá de la historia de una relación que se está iniciando, en realidad hay varias relaciones en esta película. La película inicia con la relación de los padres con sus hijos, cada uno de los personajes conviviendo de una manera muy íntima que me hace recordar aquella frase "tiempo de calidad". Luego, están las relaciones previas de los protagonistas. Muy al principio, mientras Anne y Jean-Louis se dirigen a París, esta comienza a contarle quién es su esposo, qué hace y entramos en el primer flashback de la película. Debo decir que esta es la secuencia que más me desesperó, no nada más porque no me gustó el trabajo del actor, si no porque no soporté escuchar samba y francés al mismo tiempo, pero en esta secuencia nos queda claro que para Anne, su marido era practicamente un Dios y esto nos ayuda para  justificar una decisión que toma Anne ya avanzada la historia. Más delante, también dentro de un flashback, vemos a Jean-Louis, su accidente y todo el drama que se suscita con su esposa y, contrario al flashback de la relación de Anne, este flashback de Jean-Louis, me gusta mucho, creo que fluye mejor. El papel masculino está mejor trabajado, está mejor detallado y las secuencias me parecen mejor logradas, quizá porque el director, que se encargó también del guión, estuvo bastante identificado con el papel masculino, por lo tanto, se logra, para mi gusto, mejor el papel de Jean-Louis y la prueba de ello es que resulta sensacional la secuencia de entrenamiento en la pista de carreras. Me gusta muchísimo un corte de audio en donde pasa de música, al sonido del motor de un auto de carreras que va iniciando la marcha. El sonido es maravilloso y creo que esta secuencia (que sigue a la secuencia del marido de Anne) fue lo que me atrapó para que me quedara en la pelícua. Me gusta mucho ver esta relación de Jean-Louis con su trabajo, con los carros. No imagino lo emocionante que pudo ser filmar parte del Rally de Montecarlo para esta película. 
Por supuesto, sin que quede al final, está la relación principal entre Anne y Jean-Louis, que se va tejiendo mientras se desmenuza todo lo anterior, un tanto en tono explicativo si se quiere, pero que no "concede" la respuesta para el espectador; realmente nunca sabemos si se van a quedar juntos o no, pues incluso casi al final de la película se estira esa cuerda dramática lo más posible hasta que nos da un resultado satisfactorio, un resultado que continúa siendo fiel a la historia. Así pues, esta fue una película que ganó muchos premios. 

Me quedo con muchas cosas positivas de esta película (sí, la cusilería se queda a un lado) y eso es, primero, que este guión es ejemplo claro de equilibrio y balance, como lo había dicho antes y; segundo, el comenzar una fijación por el trabajo de Claude Lelouch puesto que, después de A man and a woman y C'était un rendez-vous, me topé con el cortometraje "Irán" y causó una emoción extraña en mí. He tenido mil preguntas sobre Irán, preguntas que no quieren responderse leyendo, si no viviéndolo y esto es algo que sé que no pasará, por lo que este cortometraje me ha hecho sentirlo sin estar presente y logra hacerme sentir  melancolía por un lugar que no conozco. Pueden dar click aquí para el cortometraje. Sin duda, creo que estoy enamorada de ese Claude Lelouch a los 29 años (a esta edad dirigió A man and a woman) y por ello, quizá también me quede con algo de la parte romántica de esta película y entonces pueda pensar en  tragarme un último romance en mi vida.


Siguiente película Shame (2011) - Steve McQueen o Synecdoche, New York (2008) - Charlie Kaufman